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Cantautores, Trovadores. Canción de Autor? Poeta Pueblo

por poetapueblo @ 23/07/2007 - 01:46:52

Para quién le interese comprender la diferencia entre un autor que escribe desde la más sentida razón de la sangre y quién elabora productos de fácil digestión...
Poeta Pueblo

Cantautores, Trovadores. Canción de Autor?

Parece ser que los cantautores son esos que hacen canciones y las interpretan, no más.

Pero si uno enfoca mejor el lente seguro se encuentra que entre esos personajes hay quienes más oscuros o más festivos, se expresan a través del rock, la cumbia, el pasillo, el son, la canción romántica ...una cantidad de géneros casi tan variada como su apariencia. Me acuerdo de Maddona o de Nelson Ned, de Tom Waits o de Juanes, de Atahualpa Yupanqui o de Riky Martin…

Caben tal variedad de expresiones, cantautores y cantautoras, caben muchas actitudes y maneras de entender la creación, la difusión, la canción misma, así como el discurso que la acompaña y que la contextualiza.

¿Ese que apoya con su canto la abolición del trabajo infantil, ese que trabaja con su canción por la objeción de conciencia (al servicio militar obligatorio) cabe en el mismo saco en que cabe aquel que no conoce pudor frente a servir con sus canciones a una convocatoria de reclutamiento militar o aquel que no encuentra razón que le impida sumarse a una campaña comercial de un producto cualquiera? ¿Hay alguna diferencian entre esa que decide, cuesta arriba, presentar sus canciones y solamente sus canciones, aunque la cosecha de aplausos sea más ardua, y ese que para ganarse al respetable no pone reparo en interpretar canciones de otros junto con la suyas?

El panorama es muy extenso cuando de la estética asumida se trata. En lo musical: está el purista en un género, está quien encara un trabajo experimental, quien trabaja en la fusión seria y estudiada (normalmente al alcance solo de los que cuentan con una formación académica sólida), quienes hacen una mixtura a la que llaman fusión -por moda, por comodidad, por ignorancia....-, están quienes consideran que en los tiempos que corren debe hacerse uso de los medios tecnológicos disponibles -cuanto más mejor-, están quienes piensan lo contrario, hay quienes asumen una actitud en la línea contestataria de los minimalistas de fines de los 60´s, están quienes visten a su canción de arreglos muy elaborados y quienes van por lo más simple, quienes presentan su trabajo acompañados de banda y hasta de una filarmónica y quienes lo hacen solo con un ukulele. Hay quienes afrontan la labor de búsqueda asumiendo los riesgos de nuevas armonías y juegos rítmicos, los que se aventuran al trabajo en el sonido de sus grabaciones en el intento de lograr una expresión más suya, quienes se lo dejan todo a quienes hacen la mezcla y la masterización, quienes cuidan su sonido y presencia en escena y quienes no hacen caso a esos ”detalles” (más allá de que posean o no un aparataje técnico y un contingente humano que pudiera encargarse de eso), quienes ponen especial cuidado en la tímbrica empleada, en su voz y en la expresividad más que en la técnica pulida, quienes con mayor o menor conocimiento de causa hacen uso de las técnicas por las que se aventuraron creadores de otros tiempos y latitudes, quienes asumen posturas estéticas marcadas por la tradición y están también los otros, los iconoclastas, entre quienes también salen al encuentro exponentes serios y no pocos inconsistentes...

Si uno se empeña en seguir hurgando, tarde o temprano llega el momento de notar diferencias en lo que hacen los cantautores con la forma y el contenido de las letras de sus canciones. Y los contrastes entonces se hacen muy, pero muy notorios. Están a la vista los “trabajos” de los grandes vendedores de discos que nos hacen pensar perniciosamente que el gran público prefiere un lenguaje que tiene su estándar en expresiones mil veces repetidas, sin ingenio, sin esfuerzo alguno para ponerle el sello personal, uniformadas por un léxico asombrosamente limitado, que no conoce las riquezas de las expresiones locales o regionales, esas en las que las culturas se ven reflejadas, un lenguaje que como los “malls” de las grandes ciudades, luce igual en una o en otra, no importa en qué país, y no importa lo que pase fuera. La arrolladora mayoría de cantautores de inflada imagen y de los aspirantes a eso, lastimosamente, cabe en este latifundio, de los productores con visión y con olfato. Y digo lastimosamente, porque el grueso del público, a fuerza de escuchar repetidamente en una y otra emisora o canal de TV esas canciones con sus super-exponentes, termina creyendo que es todo lo que hay, o que es lo más digno de oírse porque es lo más vendido. La temática frecuentemente tocada en esa canción vendedora, supongo que porque a todos nos pasa y esto garantiza la llegada y cuesta menos esfuerzo, es la relación de pareja y sus aledaños: la ilusión, el encandilamiento, el desencanto, la “traición”, los recuerdos.... tratados más o menos a la misma temperatura, y, ojalá, con condimentos que se encuentren en el supermercado. Cada vez más, (y sin saber que no es novedoso ya desde hace unas cuantas décadas), se aborda lo sexual, más como accidente atractivo que como tema, con la ligereza que este tipo de comida rápida precisa. Eso si, todo bien acabadito, hay que decir: excelentes músicos de estudio, magistral mezcla, masterización impecable, linda presentación de carátulas, caderas maravillosas en los videoclips…

Hay felizmente otros registros en los que se mueven los cantautores, esos que se aventuran al lenguaje de las calles, de los barrios, de los pueblos, esos que saben lo que pasa más allá de los dominios del centro comercial y sus devotos, más allá del cliché. Unos más, otros menos elaborados; unos más, otros menos ilustrados. Estos registros no necesariamente abarcan el uso de un léxico muy rico, ni composiciones con estructuras complejas, tampoco el uso de un lenguaje poético.

Se descubre, eso si, en estos artistas una visión personal de la realidad, la valoración de las particularidades, la necesidad de decir algo y un síntoma común: tener qué decir. Cantores populares la mayoría, con temáticas que bien pueden abordar lo romántico, lo político, la cotidianidad más doméstica, pero también lo de interés público o comunitario, frecuentemente urbano. Suenan usualmente más pausados, menos repetitivos, a veces haciendo uso del humor, de la ironía, de imágenes sugerentes... Con un poco de suerte algunos, algunas, logran vender bien sin necesariamente tener que venderse.

Entre estos autores y autoras, más humanos, menos ídolos, menos “objetos del culto de las masas”, se pueden identificar algunos que dada su postura estética en lo literario y en lo musical, la actitud que acompaña su obra y sus presentaciones y el riesgo asumido en la búsqueda de su propia voz, semuestran diferentes en lo que dicen y en la manera cómo lo dicen, que se revela tan particularmente suya. Lo que se ha dado en llamar canción de texto (España años 70´s) o canción de autor, se puede identificar en su obra.

De quienes hemos hablado de manera general párrafos arriba sobran ejemplos y causa hasta flojera citarlos; de estos últimos, en cambio, puede ser hasta ilustrativo nombrar a unos pocos importantes, pues lastimosamente no son difundidos por los medios sino en honrosos y excepcionales casos y quien lee este artículo, si no es un conocedor bien podrá aproximarse a sus obras a partir de sus nombres. Apenas nombrados aquí de manera poco rigurosa, sería imperdonable olvidar a los pilares fundamentales de la canción de autor contemporánea quienes mostraron su obra desde apenas transitados los años 50´s del siglo pasado: Georges Brassens, Jaques Brel, Bob Dylan, Leonard Cohen, Chico Buarque…

Quienes influidos por ellos y en su propio terreno se constituyeron en verdaderos clásicos: Luis Eduardo Aute, Luis Llac, Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Silvio Rodríguez, Victor Jara, Noé Nicola, etc..

A su vez esta “segunda generación” de grandes cultores de la canción de autor que acabo de citar se constituyó un referente de cantores contemporáneos notorios, aún en estos tiempos frecuentemente impermeables a la canción de contenido, entre quienes se me ocurre nombrar a Pedro Guerra, Ismael Serrano, Alejandro Filio, Hugo Moraga, Carlos Varela, Jeff Buckley, Damien Rice, Zeca Baleiro, Francisco Villa, Frank Delgado, Chico César, Jorge Drexler…

Podría alargarse la lista y llegar a nombrar a autores latinoamericanos y dentro de ellos a algunos ecuatorianos que realizan sus búsquedas y sus encuentros en esta línea actualmente, pero, no es el punto. Sin embargo sugiero a quien llegue esto, que si se ha aproximado poco a estos cantores, los escuche más, y al gran (léase numeroso) público que no ha tenido ocasión de conocerlos que se permita el placer de escuchar detenidamente, por lo menos a un par de ellos. Espero puedan al escucharlos constatar el gran contraste, la enorme distancia, entre su obra y las cosas urdidas como producto rentable, respuesta a los estudios de mercado, de ese alud de -como dice Filio- “cantores populistas, rimadores de sobras”, que tan Arjonamente pretenden conquistar la lista de “éxitos”, llamándose tambiéncantautores.

Fabián Jarrín

Fuente:
http://ecuatrova.cce.org.ec/index.php?id=131&id_sub=12&action=mi


 
 

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