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poetapueblo
@ 06/06/2006 - 19:33:24
Las persistentes dudas de seguir ...
Por : Miguel Longarini
En esto de pensar y escribir lo que uno naturalmente percibe por formar parte de lo que le toca como actor social, cómo ser humano, cómo activista de la vida misma. Tratando de decir o remarcar lo que muchos prefieren callar u otorgar, les aseguro, no es una tarea fácil. Mucho menos llena de aplausos.
Cuando uno decide seguir en este camino sin concesiones, de reflejar desde su humilde opinión, la visión sobre determinados temas y, además, hacerlo desde la verdad, en total soledad, sin defraudarse, sin ningún estímulo económico. Recibiendo sí, solamente la gratificación de creer en el deber cumplido como es: involucrarse resistiendo con lo que uno siente que le quema en la sangre. En estos casos, surgen, habitualmente dentro de uno, momentos de zozobra, de desolación. Producto a veces de la indiferencia,la desconfianza,la falta de reconocimiento en donde uno cree que debería haber, o por lo menos considerado en los ámbitos más inmediatos, más cercanos o sea, el barrio, tú ciudad, en definitiva tú gente más cercana. Si uno espera eso, comúnmente, nada o poco sucede. Ocurre que en lo común, en lo cotidiano, gran parte de las cosas se miden por la trascendencia que ese artista, deportista, escritor, etc., tiene “afuera”. Lejos, cuanto más lejos mejor... Hasta no importa que ganó, escribió, lo que importa es que salió de lo vecindario, de lo conocido de niño. Ya no es más el que pasaba todos los días a comprar el pan, -aunque ahora compre pan... -, lo hace, pero es conocido o vive en otros sitios. También es bueno exponer que en la medida que uno permite contaminarse en parte, concediendo una porción de la pureza que se cree tener, es probable que se llegue de otra forma, pero en definitiva cuenta lo que se pretende ser.
El gran (*)Ernesto Sábato, dice en: “Querido y remoto muchacho” “- Te desanimás porque no sé quién te dijo no sé qué. -Pero ese amigo o conocido está demasiado cerca para juzgarte. -Se siente inclinado a pensar que porque comés como él es tu igual, o, ya que te niega, de alguna manera es superior a vos. Refiriéndose a los jóvenes que de alguna manera intentan saber de su maestro, si vale la pena insistir ser artista, escritor, poeta; en definitiva si es “conveniente” ser creador cuando aparecen los miedos naturales de un ser que se aparta de lo común. A lo que Sábato agrega: “-¿cómo podés desanimarte por lo que diga un simple conocido que vive al lado de tu casa? Y cita como ejemplo: ¿Qué sintió Brahams, cuando lo silbaron y le arrojaron basura? En esa noche en que él mismo tocaba su primer concierto para piano y orquesta, tanto dolor y desolación como el que recibió Discépolo o la opinión de Lope sobre “El Quijote” dictaminando: “ Es el peor libro que he leído”. Así podría seguir enumerando lo extraño de la condición humana, dado que no sólo los insignificantes y fracasados padecen sentimientos tan bajos, sino los reconocidos nombres de las artes y de las ciencias.
Si hablamos de las dudas sobre si seguir o renunciar. El no saber qué hacer. Ante eso, es importante estar dispuesto a sufrir, para eso se necesita coraje y decir tu verdad.Tenacidad para avanzar y una combinación de humildad ante los gigantes y una valentía para estar solo ante la mediocridad de los imbéciles. Además de comprender que la necesidad de afecto y reconocimiento son esencialmente algo como el alimento para un artista, y el fracaso puede ocurrir en el momento de sentirse en la cúspide, con resultados de tremenda angustia.
En esta síntesis, he querido poner de manifiesto, con toda humildad, algunos conceptos sobre las preguntas que nos hacemos, quienes sentimos, que todavía vale la pena insistir en los caminos que uno ha elegido. Para ésto, he tomado palabras y ejemplos de grandes como: Ernesto Sábato. Alguien que ha soportado el padecimiento de la incomprensión y las dudas existenciales, tanto como otros pensadores y cultores del arte a lo largo de la historia y que, lejos de pretender parecerme en su magnitud, debo admitir que en el convivir con los similares puntos oscuros, uno puede observar desde el aporte de -estos- “grandes...” que naturalmente éstos caminos, no siempre están poblados de luces de colores y qué la única luz que debemos ver, es la que habita en nuestro ser.
(*)Ernesto Sábato- Escritor Argentino.